Después de atravesar un trasplante de médula ósea en Rosario de Santa Fe, el niño necesita una habitación con baño para regresar a su casa y vivir junto a su familia en el barrio Virgen de Luján. Su madre, Gabi, denuncia que presentó toda la documentación hace cinco meses y que todavía no obtuvo respuestas del municipio.
Graciano logró superar una de las batallas más duras de su vida: la leucemia. Sin embargo, después de atravesar un tratamiento complejo y un trasplante de médula ósea, el regreso a su hogar en Embarcación sigue siendo una espera que parece no tener fin.
Su familia reclama una respuesta de las autoridades municipales para concretar la construcción de una habitación con baño en su vivienda del barrio Virgen de Luján. Según denunció su madre, Gabi, hace cinco meses que presentó la documentación requerida, pero hasta el momento no recibió una solución concreta.
Cinco meses de espera y ninguna respuesta
De acuerdo con el testimonio difundido públicamente, la familia entregó los informes y certificados otorgados por el hospital de Rosario de Santa Fe, donde Graciano recibió el trasplante de médula ósea con el acompañamiento de la Fundación Leo Messi.
La madre señaló que la solicitud fue presentada ante el municipio de Embarcación, a cargo del intendente Carlos Funes, y que también esperaba una respuesta de la responsable del área de Desarrollo Humano, Mili Nievas de Gómez.
Sin embargo, aseguró que durante estos cinco meses no se concretó el avance esperado. Incluso, afirmó que todavía no volvieron a realizar el relevamiento socioambiental que permitiría evaluar el lugar donde se construiría el espacio que necesita el niño.
El reclamo de una madre que pide respuestas
La situación provocó la indignación de Gabi, quien manifestó sentirse derivada de una oficina a otra sin obtener definiciones. Según relató, le habían prometido comunicarse telefónicamente para informarle qué otros requisitos debía cumplir, pero esa llamada nunca llegó.
Mientras tanto, la familia continúa aguardando una solución que considera fundamental para que Graciano pueda regresar a Embarcación y reencontrarse con la vida cotidiana junto a sus seres queridos, sin descuidar los controles médicos que requiere su recuperación.
La permanencia en Rosario estuvo vinculada a la necesidad de mantenerse cerca de los profesionales que siguen la evolución del niño. Ahora, el reclamo apunta a generar las condiciones habitacionales necesarias para facilitar su regreso.
Una respuesta pendiente
El caso vuelve a poner en el centro de la discusión la respuesta social que reciben las familias que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad, especialmente cuando hay niños que necesitan cuidados y condiciones adecuadas para continuar su recuperación.
La denuncia pública señala directamente a las autoridades municipales, aunque no se cuenta con una respuesta oficial que permita conocer el estado del expediente, los motivos de la demora o si existen plazos previstos para avanzar con la obra.
Para Graciano, la batalla contra la enfermedad ya quedó atrás. Para su mamá, ahora comienza otra lucha: conseguir que el compromiso de construir una habitación con baño se transforme en una respuesta concreta y que su hijo pueda volver a casa.
Cinco meses después de presentar la documentación, la familia sigue esperando. Y la pregunta permanece abierta: ¿cuándo llegará la solución que necesita Graciano?



