Pacientes a la deriva: Cama caliente, espera interminable y riesgo clínico
Una grave crisis hospitalaria golpea de lleno al norte de la provincia de Salta. En los últimos diez días, el Hospital San Vicente de Paul de Orán debió suspender de manera drástica unas 60 cirugías programadas, dejando a decenas de pacientes en una situación de extrema vulnerabilidad médica y emocional.
El conflicto con el cuerpo de anestesistas paralizó las agendas de los quirófanos, afectando de forma directa a personas que aguardaban intervenciones quirúrgicas de alta complejidad en áreas críticas como traumatología, pediatría, ginecología y cirugía general.
La mecánica del conflicto: El cuello de botella en quirófano y la voz de la gerencia
La situación desnudó una tensión insostenible en el sistema de salud pública del norte provincial. La gerente del nosocomio, Silvia Gutiérrez, encendió las alarmas institucionales al advertir sobre el grave peligro al que se expone a los enfermos ante la demora prolongada de sus intervenciones.
Numerosos pacientes, muchos de ellos derivados desde parajes lejanos y en condiciones de alta vulnerabilidad socioeconómica, deben permanecer internados en las salas del hospital a la espera de una reanudación de los servicios que no llega.

Esta retención obligatoria genera un cuello de botella logístico, privando a nuevos ingresos de una cama caliente y exponiendo a los internados a contraer infecciones intrahospitalarias.
Desde la dirección médica se aclaró que los quirófanos permanecen abiertos de manera exclusiva para atender urgencias y emergencias absolutas, mientras que toda la programación electiva quedó en un limbo indefinido.
Desenlace abierto: Reclamo de soluciones y tensión gremial
Mientras la comunidad médica y los autoconvocados de la salud exigen una mesa de diálogo urgente para destrabar el conflicto salarial y prestacional con los profesionales anestesistas, la incertidumbre reina en los pasillos del San Vicente de Paul.
La gerencia del hospital continúa apelando a canales de mediación con las autoridades provinciales en busca de una salida rápida que evite un daño irreparable en la salud pública de Orán, mientras los damnificados acumulan jornadas de angustia a la espera de una respuesta estatal.



