La madrugada del martes rompió con su habitual calma en el barrio 6 de Septiembre, ubicado en la zona este de la ciudad de Salta, transformándose en el escenario de una tragedia que hoy enluta a una familia y pone bajo la lupa a las fuerzas de seguridad.
Gregorio Ramos, un vecino de 36 años cariñosamente conocido en la barriada como “Gogo” y quien padecía una discapacidad, perdió la vida en circunstancias estremecedoras tras una irrupción policial que terminó con disparos de arma de fuego.
La mecánica de los hechos: Disparos por la espalda y desesperación
De acuerdo con los testimonios recabados por el entorno de la víctima y consignados por medios locales, la secuencia fatal se desencadenó cuando Ramos advirtió la presencia de los uniformados en el sector.
Debido a su condición, el hombre se habría puesto sumamente nervioso ante la situación y atinó a correr para alejarse del lugar.
Lejos de una reducción táctica o un procedimiento disuasivo, la familia sostiene que los efectivos abrieron fuego de manera desmedida, alcanzando a “Gogo” con tres impactos de bala (uno en una pierna y dos mortales en la zona de la espalda).
Malherido y agonizando, el hombre fue subido a un vehículo para ser asistido de urgencia, pero los esfuerzos fueron en vano: falleció cerca de las 2 de la madrugada mientras era trasladado hacia el Hospital San Bernardo.
Hermetismo oficial e investigación bajo la lupa
Hasta el cierre de esta edición, la cúpula policial y los organismos de seguridad no emitieron un parte oficial detallado que explique la secuencia táctica ni el grado de participación de los efectivos que patrullaban la zona este.
La grave acusación sobre el uso letal del arma reglamentaria recae, por el momento, sobre el testimonio desgarrador de los allegados, quienes exigen una investigación independiente que aparte a la fuerza involucrada para garantizar transparencia.
Desenlace abierto: El reclamo de justicia en las calles
La comunidad del barrio 6 de septiembre se encuentra conmocionada y reclama respuestas urgentes a la fiscalía de turno. La familia de Ramos anticipó que no bajará los brazos hasta que se conozca la verdad sobre qué pasó en esa oscura madrugada y se determine la responsabilidad penal de los uniformados implicados en lo que ya califican como un aberrante caso de gatillo fácil.



