El vocero habría comprado el departamento de Caballito en 230 mil dólares tras contraer una hipoteca no bancaria con las dos jubiladas. “No, la verdad que no”, respondió una de las mujeres cuando se le consultó si conocía al funcionario.
Mientras un grupo de estudiantes de la universidad de Filosofía y Letras de la UBA realizaba una clase pública muy cerca del departamento de la calle Miro a nombre de Manuel Adorni, las dos mujeres que le habrían prestado el dinero al jefe de Gabinete para comprar la vivienda negaron conocerlo o tener algún tipo de vínculo con él.

Tal como reveló el diario La Nación, este lunes se supo que el departamento de Caballito le costó a Adorni 230 mil dólares y lo pudo pagar tras contraer una hipoteca no bancaria con dos personas, justamente quienes le vendieron el departamento.
Esas dos personas son dos jubilados: Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64 años. La Nación consultó a ambas si conocían al ex vocero. “¿Usted conoce a Manuel Adorni?”, preguntó un periodista del diario a través del portero eléctrico del edificio donde acredita domicilio Viegas en el barrio de Flores. “No, la verdad que no”, respondió la mujer, quien también negó haberle cedido dinero en forma de hipoteca.
En el Registro de la Propiedad Inmueble Viegas consta como acreedora del 50% de un crédito hipotecario de 200.000 dólares con el que se concretó la operación. La compraventa, firmada en noviembre del año pasado, se inscribió por un valor total de 230.000 dólares. La otra mitad de la hipoteca aparece asignada a Claudia Sbabo, que aparece en registros públicos como empleada de una editorial.

La entrada del edificio donde se mudó Adorni en Caballito
Al llamar al celular de Sbabo respondió una mujer que ante la consulta periodística aseguró que la jubilada no estaba en ese momento y que ella tenía en su poder el teléfono. “¿Sabe si conoce a Manuel Adorni y si alguna vez compró un departamento en la calle Miró al 500?”, le preguntó el periodista. “Yo no lo conozco, la verdad que no sé si ella”, respondió. En segundo término, le preguntaron si Sbabo le había cedido dinero en forma de hipoteca a Adorni. “No, ni idea de esas cosas. Disculpe, pero tengo que seguir trabajando”, finalizó la conversación.
Durante sus primer año y medio de al frente de la vocería presidencial, Adorni se ufanaba de vivir en el departamento de avenida Asamblea, en Parque Chacabuco, que ocupó durante años con su familia. Pero, según informó La Nación tras una consulta al Registro de la Propiedad Inmueble de CABA, en noviembre de 2025 logró adquirir esta vivienda de Miro casi Pedro Goyena, en una zona exclusiva de Caballito, la que habría pagado al contraer una hipoteca por el 87% del valor y que contrajo con dos particulares.
Un año antes, casualmente, la mujer de Adorni, Bettina Angeletti, escrituró la casa del country Indio Cua, en el partido bonaerense de Exaltación de la Cruz, por la que paga, según dio a conocer Clarín, expensas por casi $700 mil.
La forma en que el ministro coordinador logró adquirir su actual vivienda despertó sospechas en el diputado Esteban Paulón, uno de los denunciantes del funcionario en una causa que investiga el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.
En principio le llamó la atención el desfasaje entre los valores de mercado del inmueble y los que pagó el ministro coordinador. Es que el funcionario abonó casi US$1.155 el metro cuadrado lo que, a la postre, constituye casi la mitad del valor de mercado de esta propiedad (unos US$ 2 mil el metro cuadrado).
“Ese departamento era de un ex futbolista hasta mayo o junio del año pasado (Hugo Morales) y está tasado entre 300 y 350 mil dólares. Ahí cambia de titularidad por 3 meses y pasa por mitad a dos mujeres, que no tienen vínculo entre sí, y son las que en poco tiempo le hacen una hipoteca de US$ 200 mil a Adorni”, explicó el legislador socialista.
Al respecto, el diputado planteó a Clarín que “si ya de por si una hipoteca no bancaria podría ser sospechosa, en este caso parecería una intermediación ya pautada por el breve lapso de tiempo que estas mujeres la tuvieron en su poder antes de venderla a Adorni. Se parece bastante a una forma de intermediar para que el jefe de Gabinete no tenga que explicar demasiado lo que compró que, igualmente, con su salario no sabemos cómo hará para pagar las cuotas”.






