La causa SIRA expuso el mayor esquema de corrupción de la historia argentina: amigos de Alberto, Massa y Cristina se repartieron 7.500 millones de dólares al tipo de cambio oficial mientras el resto del país compraba 200 dólares por mes.
¿Cuánto se robaron del Banco Río de Acassuso allá por el año 2006? Veinte millones de dólares y ochenta kilos en joyas. ¿Cuánto tardaron? Cuatro horas. Eso es lo que la historia recuerda como el robo del siglo.
Ahora hay otro. Y no fue la Ruta del Dinero K. No fue Vialidad. No fueron los Cuadernos. No fueron los bolsos de López. No fue Milagro Sala. No fue Sueños Compartidos. No fue Ciccone. Fue el festival de dólares de Alberto, Cristina y Sergio Massa.
Lo venimos diciendo hace meses: hubo un asalto brutal al Estado argentino. ¿Quiénes lo hicieron? Los amigos del poder. ¿En qué consistió? Se repartieron miles de millones de dólares al tipo de cambio oficial mientras los argentinos podían comprar apenas doscientos dólares por mes.
¿Cuál era la brecha? El 12 de octubre de 2023, La Nación la describió como una “distorsión pocas veces vista en la historia argentina”: la diferencia de cotizaciones ya superaba el 188%.
¿Qué hacían los Piccirillo de la vida? Inventaban importaciones y conseguían dólares al tipo de cambio oficial. Inventaban mutuos y conseguían dólares al tipo de cambio oficial. ¿Quiénes eran esos amigos del poder? Elías Piccirillo, Martín Migueles, Ariel Vallejo y empresarios de medios. Todos tenían algo en común: eran amigos de Alberto Fernández, de Sergio Massa o de Cristina Kirchner.
¿Por qué decimos que esto es el robo del siglo? Por la magnitud. En la causa Vialidad se robaron 547 millones de dólares. En la causa Cuadernos, 200 millones. En la Ruta del Dinero K, 60 millones. En la causa López, 9 millones. Acá estamos hablando de por lo menos 7.500 millones de dólares que se quedaron los amigos del poder.
Para entender la magnitud: son 14 veces la causa Vialidad —donde terminó presa Cristina—, 37 veces la causa Cuadernos, 125 veces la Ruta del Dinero K y 7.500 veces la causa Adorni.
El contexto era el siguiente: ellos decían que en la Argentina faltaban dólares. Obviamente era mentira, porque se los quedaban ellos. No había nafta. No había insumos hospitalarios. No había nada.
Mientras los hospitales no podían comprar jeringas o gasas, Piccirillo y Migueles se daban la gran vida en Nordelta con los dólares que les daban Massa y Tombolini.
Mientras faltaba nafta en la Argentina, el financista amigo del poder Ariel Vallejo se compraba una Ferrari California por 350.000 dólares, un Audi Q2 por 45.000 dólares, un Porsche Macan por 199.000 dólares, una Jeep Renegade por 31.000 dólares, una Mercedes-Benz GLC 300 por 88.000 dólares, un Alfa Romeo Stelvio 2.0 por 80.000 dólares, un Porsche 718 Boxster por 350.000 dólares, una BMW X2 por 80.000 dólares y una BMW X4 por 127.000 dólares.
Y acordate que Massa, mientras tanto, mandaba a la Gendarmería a las cuevas. Un bleff total: mandaban los perros a una galería de la calle San Martín mientras los amigos de Massa se llevaban los dólares.
Por eso siempre pedimos acá no dejarse psicopatear por esta gente.
Para colmo, Alberto Fernández habla como si nada hubiera pasado. En las últimas horas habló públicamente sin hacer ninguna referencia a la mega-causa de las SIRA que ocurrió durante su propio gobierno. Hay que tener una enorme cara dura para hacerse el distraído de esa manera. Y qué vergüenza el periodista que no le dice nada al respecto.
Todavía no entendemos el daño que le hizo ese gobierno a la sociedad argentina. Primero, rompió la cabeza de los argentinos con la cuarentena más larga del mundo. Segundo, rompió familias enteras con las muertes que nunca debieron haber ocurrido. Tercero, rompió la moneda del país llevando el dólar de 60 a 1.200 pesos. Cuarto, rompió ciudades enteras como Rosario, donde había un homicidio narco cada 24 horas. Y quinto, rompió el derecho de los argentinos a vivir en un país normal, con más de 40 tipos de dólares —Dólar Soja, Dólar Tecno, Dólar Coldplay, Dólar Qatar, Dólar Miel, Dólar CCL, Dólar MEP, Dólar Tarjeta, Dólar Cripto, Dólar Solidario, Dólar Futuro, Dólar Paypal, Dólar Queso, Dólar Amazon, Dólar Mercado Libre, Dólar Trigo, Dólar Gamer, Dólar Spotify, Dólar Aceite, Dólar Maní, Dólar Libre, Dólar Maíz, Dólar Celeste, Dólar Carne, Dólar Streaming, Dólar Arroz, Dólar Amigo, Dólar Free Shop, Dólar Cara Chica— mientras los amiguitos de Massa se forraban.
Lo más llamativo es que la mayor delincuente de la Argentina, que era la vicepresidenta de la Nación, nos avisó todo esto en vivo y en directo. Cristina Kirchner avisó que se estaban robando los dólares. Ella sabía absolutamente todo.
Por eso llama la atención que el actual gobierno no diga nada de esto. Está muy bien investigar al jefe de Gabinete por la cascada. Pero la Justicia argentina no le puso de ninguna manera la misma velocidad, la misma energía, la misma intensidad ni la misma pasión al robo del siglo.
¿Por qué el Presidente no dice nada de esto? ¿Por qué Patricia Bullrich no dice nada? ¿Por qué el ministro Caputo dice poco? ¿Por qué no son mucho más contundentes?
Tal vez porque el ex ministro de Economía Sergio Massa es la persona más protegida por el sistema de poder de la Argentina. Muchas veces dijimos que Massa tiene un círculo rojo que lo protege: empresarios de medios, banqueros, empresarios del juego, jueces, fiscales, periodistas, intendentes, gobernadores, empresarios del mundo del acero, de los aeropuertos, de la obra pública, del litio, del petróleo y de los supermercados.
Tal vez ahí esté la explicación de por qué la causa SIRA nunca avanzó.
Por eso es muy importante no quedarnos solamente en Piccirillo, Hauque o Migueles. Para que haya financistas archi-millonarios tuvo que haber funcionarios corruptos que aprobaron el mayor esquema de corrupción de la historia argentina.
El robo del siglo termina con una frase de los ladrones: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.
El gran problema es que acá le robaron feo al pueblo argentino.






