Inicio Columnistas La pelea con Lula y el verdadero desafío que enfrenta Milei. Por...

    La pelea con Lula y el verdadero desafío que enfrenta Milei. Por Diego  Sehinkman

    0
    48

    Tras semanas de calma, el Presidente retomó un discurso cargado de agravios contra el primer mandatario de Brasil. Por qué esa actitud puede afectar la relación con el electorado moderado, clave para consolidar su proyecto en las urnas.

    Terminó la temporada de Milei, herbívoro, después de Adorni, de la renuncia de Adorni. Todo era serenidad, escuchábamos a los pájaros cantar en los árboles, el mar estaba plácido, casi no soplaba el viento, todo era felicidad. Vino el Mundial, nos entusiasmamos, desde lo más alto del poder no había un solo adjetivo agresivo volando, hasta que de repente, pim, se rompió la primavera de los epítetos silenciados y volvió el Milei fuerte, el Milei adjetivador, el Milei con impulsividad, directo contra Lula.

    Los tosedores

    Pero quiero decirles que todo esto empezó hace mucho tiempo, lejos, en un debate donde Milei escucha toses e interpreta que esas toses están hechas a propósito para desconcentrarlo, para quitarlo de foco. Estaba contra Massa en aquel debate, lo recuerdan, en la Universidad de Derecho, adentro en Figueroa Alcorta, y ahí él dice que escucha toses y que eso lo armaron consultores pagos por el gobierno de Brasil y por Sergio Massa, para hacerle una campaña sucia.

    Al otro día del debate, en una entrevista con Mitre, Milei decía lo siguiente: “Algunos los empezaron a notar anoche, pero si usted se fija cuando yo, por ejemplo, estoy haciendo el cierre, un momento muy importante, están todos tosiendo. Es decir, hubo un cambio de último momento sobre la disposición de la gente, ¿sí? ¿Y qué hicieron? Me pusieron de mi lado. Me pusieron de mi lado, la gente de él, y entonces, ¿qué pasa? Cuando yo hablaba, todos tosían”.

    En ese momento se le representa a Milei que le están haciendo una campaña sucia. Esto es lo que se le representa a Milei con mucha claridad. Milei no olvida. Los hechos ya comprobados son que efectivamente una fundación próxima a Lula abrió o financió en parte los honorarios de varios consultores brasileños que asesoraron a Massa. También hay una seria sospecha de que tal vez desde el propio gobierno de Massa se extrajo dinero, quizás de la aduana o de algún otro organismo controlado por alguien allegado a Massa, y que con ese dinero se pagaron altísimos honorarios de asesoramiento en consultoría política. Eso existió. Que hubo consultores brasileños contratados, eso es así. Lo que no está comprobado es lo de la campaña sucia y está sujeto a interpretación.

    Sobre eso radica gran parte del enojo de Milei y tiene que ver con la respuesta feroz que, en este acompañamiento al hijo de Bolsonaro en su candidatura, tuvo el fin de semana. Esta es la reacción de Milei. Milei en su cabeza fue dañado por Lula y ahí está la respuesta.

    El problema de la desproporción

    ¿Cuál es el problema? La desproporción. Hay un problema de proporciones. Hay una acción y hay una reacción. Milei tiene todo el derecho a creer que fue perjudicado con toses o con una campaña sucia. Pero era candidato, ahora es presidente. Y es un presidente que lleva además al canciller a ese encuentro. De manera tal que no podés decir que era un espacio de la derecha argentina celebrando y apoyando a la derecha brasileña. No era el equipo local River o Boca apoyando al Flamengo. Era cuando ponés a Kirchner y ponés a un canciller, otra escala, la escala nacional. Iba, aparecía en representación institucional de la Argentina. Y ahí tenés un problema.

    En donde además hay epítetos muy fuertes para uno de los jueces de la Corte Suprema de Brasil, que, equivocado o no, le prohíbe a Milei ver a Jair Bolsonaro. Y ahí aparece el epíteto: “pelado basura”. A Lula, por supuesto, le dijo “presidiario basura socialista”. Y le dijo otras cosas muy fuertes.

    Pero Milei no pierde el rol de la presidencia. ¿Por qué? Porque lo tiene al canciller al lado. Entonces esto deja de ser un mitin partidario y ya excede los partidos políticos dentro del tablero, en donde el cuadrante de derecha de la Argentina premia, acompaña y apoya al tablero de la derecha brasileña. Pasa a ser un conflicto diplomático porque el propio Milei le da un carácter institucional.

    El fantasma del balotaje

    Voy a spoilear algo: no va a haber ningún problema, ninguna consecuencia comercial, ni siquiera creo que diplomática con Brasil. El problema está en los votantes del centro que ven en esta desmesura de Milei, en esta nueva ola de desmesura, una reacción de temor.

    ¿Cuál es un pecado capital? La ira. Distinto del enojo de los ataques concebidos estratégicamente por Milei para ser disruptivo en la campaña, para mostrarse con adjetivos fuertes y mostrar que él, con esas palabras fuertes, es distinto de la casta que usa la corrección política y las palabras suaves -dice él- para mentir. En la campaña pudo haber ido muy fuerte y le sirvió, es parte de su identidad. Pero ahora está gobernando y está representando a la Argentina.

    Esto no asusta a Lula. Los insultos no le mueven un pelo, pero le mueven un pelo a los votantes del centro que Milei va a necesitar, porque el enemigo de Milei no es Lula, ni la izquierda, ni el progresismo. Es el fantasma del balotaje.

    Milei va muy bien, el peronismo está muy desorganizado -veíamos la pelea entre Axel y Cristina a través de Aníbal Fernández, todo eso lo vemos-. Pero Milei tiene un desafío muy grande que es asegurarse una primera vuelta, y para eso necesita que votantes del centro, que están de acuerdo con el plan económico y que valoran la estabilidad y que valoran la baja de la inflación y que el dólar esté tranquilo, tener previsibilidad… Todo eso valoran y no les gustan demasiado las formas políticas, pero no tienen dónde irse porque no hay una casa mejor. Por eso se quedarían eventualmente con Milei si no hay otra opción.

    El tema es qué pasa con la desmesura. La desmesura asusta. Alguien puede ser estratégicamente fuerte, pero si la sensación es que hay inestabilidad, le genera un riesgo y lo aleja de los votantes que va a necesitar.

    Milei va mucho mejor que la oposición, está valorado por cierto nivel de orden macroeconómico. La propia titular del Fondo Monetario ayer mismo se lo confirmó, hizo un guiño, dijo que el gobierno no va a necesitar otro préstamo. Todo eso es real. Pero después está la economía diaria y los ingresos. Y hay mucha gente que tiene alguna duda al respecto.