Sandra Noemí Zapata, expareja y madre de la hija del jamaiquino, se acercó a la fiscalía que investiga su muerte. Higgins, que alguna vez se mostró junto a Diego Maradona y anunció grandes negocios, terminó sus últimos días en situación de calle.
La historia de Max Higgins, el jamaiquino que durante años se presentó como un exitoso empresario y productor de grandes eventos en Argentina, terminó de manera tan inesperada como había comenzado: solo, en situación de calle y acompañado apenas por una bolsa de pan y una botella con agua.

2020: Max Higgins en la calle, con su attaché
El hombre fue encontrado muerto la semana pasada, entre mantas y a pocos metros de una terminal de la línea 216, en la zona de Merlo. Tenía una larga historia de extravagancias, promesas millonarias y apariciones junto a figuras del espectáculo y el deporte.
Ahora, mientras su cuerpo continúa en una morgue judicial a la espera de ser retirado, Sandra Noemí Zapata, quien fuera su pareja y madre de su hija, se presentó ante la UFI N.º 3 de Morón, que investiga las circunstancias de su fallecimiento.
De las grandes promesas a la indigencia
Higgins había alcanzado notoriedad en los años posteriores a la crisis de comienzos de siglo. En 2007 fundó la empresa Higgins Warner Group y comenzó a mostrarse como un empresario capaz de organizar eventos internacionales.
Sus apariciones junto a Diego Maradona, los anuncios de espectáculos millonarios y hasta la contratación de Duran Duran para el lanzamiento del proyecto World Football Idol alimentaron una imagen de éxito.

Higgins junto a Maradona en uno de sus eventos
En San Pedro llegó incluso a anunciar la construcción de un parque de atracciones inspirado en Disney y colocó carteles con su rostro en distintos sectores de la zona.
Pero aquella imagen se derrumbó.
Con el paso de los años, Higgins terminó viviendo en la calle y mendigando comida, mientras continuaba hablando con quienes se acercaban sobre sus proyectos y un supuesto regreso al mundo empresarial.
En 2023 había sido trasladado al Hospital Borda, donde fue considerado un peligro para sí mismo y para terceros. Posteriormente volvió a quedar en situación de calle.
Una muerte y muchas preguntas
La autopsia aportó un primer dato concreto sobre el final del hombre de origen jamaiquino: los forenses determinaron que sufrió un edema pulmonar y detectaron además una cardiopatía.
La investigación continúa bajo la dirección de la fiscal Valeria Courtade, mientras se aguarda resolver el destino de los restos de Higgins.
En ese contexto, Zapata manifestó ante la fiscalía que se pondría en contacto con una cochería para hacerse cargo del retiro del cuerpo.
La aparición de su expareja vuelve a conectar el final de Higgins con una relación marcada por conflictos. En 2008, cuando la hija de ambos era recién nacida, Zapata lo había denunciado por violencia familiar y cuestionado públicamente sus negocios.
Años después, en 2019, volvió a aparecer en su historia a través de una demanda comercial que finalmente fue archivada.
Hoy, casi dos décadas después de aquellos días de limusinas, champagne y anuncios espectaculares, Zapata regresó a la escena para afrontar el último capítulo de la historia de Higgins: el de un hombre que alguna vez prometió grandes negocios y terminó esperando, en una morgue, que alguien reclamara su cuerpo.



