Tenía 24 años. El hecho ocurrió en una zona de cortadas de ladrillos, al final de calle Corrientes. Sus acompañantes lograron retirarlo del agua, pero los intentos de reanimación fueron infructuosos.
Una tarde que transcurría con normalidad terminó en tragedia en San Ramón de la Nueva Orán, donde un joven de 24 años murió después de ingresar a un pozo acumulador de agua ubicado en una zona de cortadas de ladrillos, al final de calle Corrientes.
El episodio ocurrió durante la tarde del lunes y alrededor de las 18.30, un llamado al Sistema de Emergencias 911 alertó sobre la situación y provocó el inmediato despliegue de efectivos policiales y personal del SAMEC.
Cuando los equipos de emergencia llegaron al lugar, el joven ya había sido retirado del agua por las personas que lo acompañaban. Sus allegados intentaron reanimarlo, pero las maniobras no lograron revertir la situación y los profesionales constataron su fallecimiento.
Según las versiones en el lugar se encontraban dos hombres mayores y un menor de edad consumiendo bebidas alcohólicas y otras sustancias cuando uno de ellos de 24 años se metió al pozo de agua y ya no salió.
Pozos que se convierten en trampas
La zona presenta numerosas excavaciones de gran profundidad originadas por la extracción de tierra destinada a la fabricación de ladrillos. Con las lluvias y la acumulación de agua, algunas de estas cavidades terminan transformándose en verdaderas lagunas improvisadas que son utilizadas por vecinos para refrescarse o pescar.
El riesgo, sin embargo, permanece oculto bajo la superficie: profundidad irregular, barro y condiciones desconocidas pueden convertir estos pozos en trampas mortales.
Tras el hecho, tomó intervención la Fiscalía Penal de turno, que ordenó las pericias correspondientes. Personal de Criminalística y Médico Legal trabajó en el lugar para documentar las circunstancias del fallecimiento y descartar otras hipótesis.
Una vez concluidas las actuaciones judiciales, el cuerpo fue entregado a sus familiares.
El caso vuelve a encender una señal de alerta sobre las excavaciones abandonadas que acumulan agua en distintos sectores del norte salteño y sobre el peligro que representan para quienes ingresan sin conocer las condiciones existentes debajo de la superficie.



