El dilema de Alberto Fernández: la oposición es K. Por Nicolás Wiñazki

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    Uno a uno, los proyectos de Gobierno que deben pasar por el tamiz parlamentario encuentran resistencia dentro del cristinismo del Frente de Todos. El “fuego amigo” se la hace difícil al Presidente.

    El presidente Alberto Fernández ratifica, después de siete meses de fatigar acciones para que se cumpla con su pedido de nombrar al postulante a jefe de todos los fiscales, que su candidato a ocupar ese cargo es el mismo que propuso en marzo. El juez Daniel Rafecas. El Senado se niega a tratar el pliego a pesar de que las normas indican que debe hacerlo. Incluso la Cámara alta avanza sobre un cambio total en las reglas que regulan el trabajo de los fiscales, y hasta el número con el que se elige al líder de todos ellos, el Procurador General de la Nación.

    El problema parece irresolube y encamina a la Casa Rosada y el Senado a un choque institucional. El presidente Alberto Fernández anuncia que enviará antes de fin de año al Congreso un nuevo proyecto de ley del Poder Ejecutivo para intentar legalizar el aborto en casos particulares pero hoy vedados para millones de mujeres. Desde el Senado uno de los jefes parlamentarios del bloque mayoritario le responde que debatir esa problemática es “absolutamente inoportuno”. Habrá resistencia.

    Días antes, el Presidente Alberto Fernández logró la media sanción del proyecto de Presupuesto Nacional en la Cámara de Diputados. Cuando pasa al Senado, justo en la semana en la que la misión de los técnicos del FMI está en Buenos Aires negociando un nuevo acuerdo con el oficialismo, y también a la espera que el Presupuesto sea ley, desde el Senado, de modo sorpresivo, informan que se devolverá a Diputados parte del proyecto con el argumento de que existe un error insalvable para los senadores.

    Se aduce que los diputados olvidaron incluir el detalle de las obras públicas a realizar en todo el país en el 2021. En otros tiempos, no muy lejanos, el peronismo hubiese votado ese proyecto pedido por el Gobierno sin detenerse en una puntillosidad semejante como la falta del índice de obras efectivamente presupuestadas pero no ordenadas en un anexo aparte. El Senado sanciona el proyecto de Presupuesto que excluye a esa equivocación.

    La Casa Rosada debe hacerse cargo de la posible falta de profesionalismo mediante un escrito oficial firmado por la Secretaría de Hacienda. ¿Era para tanto?

    Más allá de esa flagelación oficial, uno de los senadores más influyentes igualmente critica al Presupuesto diciendo que el reparto de fondos (de todos, no los de la obra pública) demuestra que la.legislación es totalmente inequitativa con la distribución de dinero público si se compara cuánto reciben las provincias y cuánto la más beneficiada Ciudad de Buenos Aires.

    En medio de ese ajetreo, el presidente hace el primer cambio en su Gabinete. Se va una de las ministras señaladas de modo crítico, desde fuera de la Casa de Gobierno, como una funcionaria que “funciona mal”. El presidente Alberto Fernández debe luego defender en público el Presupuesto sancionado como ley casi en totalidad, salvo por el esencial listado de obras públicas que todos los legisladores conocen pero que fue excluido de un expediente judicial, pero para reafirmar que su plan económico para el año próximo no incluye un “ajuste” exigido por el FMI.

    Días atrás, el presidente había elogiado el desalojo de un predio usurpado en la localidad de Guernica: organizaciones de Derechos Humanos critican ese operativo policial para mover a quiénes tomaron tierras de otros como “salvaje e injusto”.

    El presidente Alberto Fernández avala una propuesta de intendentes del PJ bonaerense que le piden que haga fuerza política por ellos para que puedan evitar cumplir con una ley que les acorta la posibilidad de ir por reelecciones indefinidas. El Presidente les cumple.

    Hay resistencia de quienes votaron la ley que parece que no será tomada en cuenta. El presidente avala la suba del salario mínimo vital y móvil. Es criticado ese aumento por considerarse escaso. El presidente ordena que se vote en contra de Venezuela en la ONU avalando un informe de una ta Comisionada de ese organismo que denuncia con detalles y sin cuestionamientos que en el país de Nicolás Maduro se cometen atrocidades que violan los Derechos Humanos. Es muy criticado.

    Quien fue postulada por él mismo como futura embajadora en la Federación Rusa lo critica y renuncia a la postulación evitando decir que era una proposición de la Casa Rosada. El presidente es criticado porque reabre el diálogo con las asociaciones empresarias más importantes del país. Su política económica y sus métodos para contener una disparada del dólar son ineficientes. Se lo vigila y se le remarca públicamente que es un error intentar un acercamiento con las agrupaciones que nuclean a lo productores agropecuarios.

    Todas las acciones que se enumeran en esta nota como iniciativas o declaraciones del presidente Alberto Fernández existieron y son hechos constatables en los medios, la web, redes sociales de funcionarios oficiales o en registros públicos del Estado. Quien resiste poner en discusión al pliego de Daniel Rafecas como candidato a la Procuración General es la vicepresidente Cristina Fernández: lo ratifican sus voceros en el Senado y lo explicitan sus acciones en contrario.

    Quien decidió no darle sanción al proyecto de Presupuesto que llegó al Senado por los supuestos errores insalvables por los que fue devuelto a Diputados para que sea corregido en un trámite exprés y retorne a la Cámara alta fue también la vicepresidenta Fernández. Quien hizo pública en una carta las críticas a parte del Gabinete fue la vicepresidenta Fernández. No mencionó a la renunciada Bielsa, pero desde su entorno dejaban trascender a la prensa que ella estaba disgustada con esa funcionaria.

    La Cámpora frena a los “Barones del Conurbano”

    En la misma carta la vice cuestionó el enfoque que le daba el Gobierno Nacional a la problemática del dólar. También, en el mismo mensaje firmado por ella misma, fustigó a los empresarios que la Casa Rosada volvió a contactar. Quienes se niegan a avalar que los intendentes del peronismo de Buenos Aires consigan de nuevo reelecciones indefinidas son los cada vez más poderoso dirigentes, intendentes y legisladores de la agrupación juvenil K, La Cámpora, conducida por Máximo Kirchner, jefe del bloque de diputados K.

    El presidente debió defender la posición del Gobierno en la ONU contra el régimen de Maduro por las críticas que recibió de dirigentes aliados al oficialismo, e intelectuales que militan en el “cristinismo”. Igual con los cuestionamientos al “ajuste” supuesto que se realizará por pedido del FMI.

    // Cristina vs Alberto: primer round

    Los organismos de Derechos Humanos alineados con la vice Cristina Fernández fueron los que denunciaron atropellos institucionales en el desalojo de Guernica. La candidata a embajadora en Rusia que renunció por considerar que Fernández (Alberto) había roto su coherencia ideológica tras el voto argentino contra Maduro en la ONU es Alicia Castro. Renunció a su embajada tras informarle de su decisión a su amiga Fernández (Cristina).

    El senador que criticó la inequidad de fondos distribuidos, según él, de modo injusto entre la Capital Federal y el resto del país es el senador más fiel a la vicepresidenta, Oscar Parrilli. La primera voz crítica de peso que llegó desde el Congreso tras conocerse que la Casa Rosada enviaría el proyecto de legalización del aborto fue nada más ni nada menos que la del jefe de bloque de los senadores del PJ, José Mayans.

    Otra voz que hace eco de los pensamientos de la vicepresidenta. La Argentina es un país siempre singular. En las últimas semanas, la verdadera oposición al oficialismo peronista, la más resistente a sus acciones y la que más costo le hace pagar al Presidente parece estar dentro del propio oficialismo. Y no afuera.

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