Con la Boca (y la tabla) abierta

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Torres festeja y sus compañeros lo persiguen. Gracias a su cabezazo, Patronato le ganó a Boca en Paraná por primera vez en su historia.

El elenco de la Ribera, ya clasificado a la Fase Final, dispuso una alineación con mayoría de suplentes y algunos juveniles. Lautaro Torres fue el autor del único tanto del partido.

Podía pasar lo que terminó pasando. Era una variante. Pese a que fue un partido aburrido y mal jugado, podía pasar que Boca perdiera con Patronato. Y pasó. Y pasó porque Miguel Russo apostó al recambio, dejó a los titulares en Buenos Aires, porque la cabeza está puesta en el partido de Copa del martes contra Santos en Brasil, porque jugó mal y porque, a decir verdad, el Xeneize fue clasificado a Paraná aunque no se pudo asegurar el segundo puesto. Y acá empieza la especulación…

Que puede haber un superclásico, puede. ¿Cómo? Si Boca finalmente es segundo (para eso Talleres no le tiene que ganar a Lanús esta noche) y River gana su partido y San Lorenzo pierde con Racing, habrá un nuevo Súper. Ahora bien, si el Xeneize termina tercero, ahí sí que no hay chance alguna de que se crucen el equipo de Miguel y Marcelo Gallardo.

Si bien a Russo no le hace gracia perder, el balance del entrenador va más allá de lo que pasó anoche en Paraná. Si bien es cierto que su equipo jugó mal y no le encontró la vuelta a un rival más débil en los papeles (y que busca sumar por los promedios), la realidad es que Miguel se dará el lujo de poner, posiblemente, 11 jugadores diferentes en la visita a Vila Belmiro del martes, donde necesita ganar para empezar a encarrilarse a los octavos y no sufrir en el Grupo C de la Copa. De hecho, mientras que ayer una parte del plantel cerró la primera parte del torneo con Patronato, otra buena parte, con Carlos Tevez a la cabeza, se entrenaba en Ezeiza.

La otra buena que se trajo Russo de Paraná son los pibes. O mejor dicho, los juveniles que el DT de 65 años sigue haciendo debutar en la Primera de Boca. Los dos que estuvieron de arranque fueron Renzo Giampaoli y Ezequiel Fernández, quienes cumplieron en la zaga central y en el mediocampo. Aunque en el ST el entrenador mandó a la cancha a Nicolás Valentini, el otro central que se terminó convirtiendo en el ¡noveno! estreno de Miguel en esta segunda etapa en Boca. Eso sin contar que del equipo titular de anoche, siete de 11 fueron surgidos en el club.

Tampoco es que es Russo está en un cumpleaños, ni que no le importa mostrar la cara que su equipo mostró ayer. El DT sabe que tiene que ajustar varias cuestiones, o por lo menos esa es la imagen que dejó ayer. La imagen que el propio Franco Soldano, uno de los más experimentados que jugó ayer y que otra vez le costó muchísimo entrar en juego con la pelota, criticó post partido con mucha furia y recontra caliente.

Y si Russo sabe que tiene que ajustar tuercas es por lo que se vendrá. Por la fase final de la Copa de la Liga, que -lo dicho- puede incluir otro cruce con River, porque pese a que el DT haga pruebas y ensayos con chicos, lo que celebra el Consejo de Fútbol de Riquelme, las derrotas pueden llamar derrotas en el contexto que sea y por eso lo de anoche es un llamado de atención, pero fundamentalmente lo sabe porque su mirada está puesta en la Libertadores. Ahí está la cabeza de Miguel. Y de todo Boca, por supuesto.

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