El Gobierno acordó una Ley Ómnibus amigable, pero insiste con la motosierra. Por Luciana Geuna

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    Tras una extensa reunión, Francos se fue con cuatro puntos de acuerdo y una foto con dos gobernadores. Segundo shock de recortes en el Estado, pese a la advertencia de Macri. Pullaro, ausente con aviso, mientras Rosario sangra. El rol que tomó Kicillof con el aval de los peronistas que fueron.

    “Hay un tema de prioridades. Para vos, por ahí es la gestión. Para nosotros, es desarmar el Estado”. Mauricio Macri no puede evitar mostrar su perplejidad con lo que escucha. Es martes a la nochecita, está en las oficinas de Jefatura de Gabinete de la quinta Presidencial de Olivos reunido con Karina Milei, Nicolás Posse y Santiago Caputo. Poco más de cuatro años después de haber dejado el Gobierno, volvió al predio del que se fue con una idea difusa sobre su futuro político. Con el tiempo, recuperó un incentivo por la rosca política casi irreconocible en él.

    El encuentro estaba previsto como un café para intercambiar personalmente su mirada sobre lo que él entiende que son las falencias de la gestión Milei. Lo organizó Posse, el jefe de los ministros, al que Macri más apunta cuando cuestiona ineficacia en el Gobierno.

    El expresidente llevaba un intenso listado de sugerencias pero sobre todo de alertas sobre los riesgos de no tomar posesión de áreas sensibles del Estado. Esta vez le prestaron particular atención. Empieza a crecer una convicción motivada por la necesidad. Van tres meses en el poder y hay demasiados espacios sin llenar.

    Esa preocupación todavía no es predominante: Javier Milei está mucho más enfocado en las auditorías y en encontrar denuncias sobre el mal funcionamiento en distintas áreas de la Administración. Ese es el mensaje que quieren transmitir. No es sólo un Estado que no funciona. Ellos creen, y no lo ocultan, que el Estado no sirve. Que no es una herramienta válida. Es todavía muy difícil predecir cuál es el final de ese sendero y hasta qué punto contarán con un acompañamiento social. Sin duda nunca nadie antes fue Presidente en la Argentina con esa convicción.

    Cierran otro organismo

    Al cierre del INADI, se sumó esta semana la concreción del anuncio del Presidente en la asamblea sobre la agencia de noticias Télam, una decisión muy compleja y con un final todavía no previsto. Los empleados supieron de madrugada y por un correo que los licenciaban durante siete días. Llegaron a la redacción con el edificio vallado por fuerzas de seguridad. No pudieron volver a entrar ni a buscar sus cosas. Su archivo es por ahora inaccesible. El Gobierno tomó la decisión sin tener del todo resuelto el vehículo legal que le permitiría concretarla. Suponían que el DNU era suficiente . Hay que mirar con mucha atención lo que suceda ahí.

    Existe en la Casa Rosada una decisión política de intentar anunciar un cierre por semana. Se acumulan  informes reservados de auditorías de organismos públicos que nutren esta decisión. En esta semana, el foco se posaría sobre el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE), un área creada en el gobierno de Mauricio Macri por el ministerio de Desarrollo Social y que tuvo un momento de fama cuando lo conducía “Peter” Robledo, entonces referente joven del PRO que se presentaba como la antinomia a la Cámpora.

    Durante el gobierno de Alberto Fernández, pasó a Jefatura de Gabinete y el nuevo organigrama de Milei lo devolvió a Capital Humano. Ahora las problemáticas de la juventud se transformarán en una Dirección dentro del área de Petovello.

     “Alquilan cuatro pisos donde no hay ni internet, hay 130 empleados, 7 cargos jerárquicos de casi 3 millones de pesos cada uno y cuando fuimos a ver qué hacían, había solo seis personas trabajando”, describe un funcionario a cargo del relevamiento. “Pedimos que se presenten todos y no sabían ni a quién llamar”, remató.

    En la carpeta reservada de auditorías también está en foco un espacio mucho más delicado: El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que depende del ministerio del Interior. “Hay un tema de prioridades. Para vos por ahí es la gestión. Para nosotros es desarmar el Estado”, como le dijeron al expresidente.

    Macri en Olivos: ni un café

    Hay una delicada tensión en esas conversaciones, una convicción de interés mutuo que contiene también una desconfianza solapada de los libertarios con Macri. Una temperatura que Karina Milei siente particularmente.

    El expresidente no termina de entender tanto recelo aún cuando sus propias palabras pueden indigestar a veces al círculo intimo de Milei. Algo de eso puede haber pasado el miércoles, al día siguiente de su visita a Olivos cuando dijo en la Fundación Libertad de Rosario: “La sociedad votó a alguien ajeno al sistema político, porque este (Milei) es un verdadero outsider. No es Trump que tenía el Partido Republicano, o Bolsonaro que tenía el Ejército atrás. Este es él, su hermana y las redes sociales. Y llegó por la decisión de ustedes los argentinos, que querían un shock en el sistema político. Bueno, han generado un shock”. Sobran las palabras.

    La reunión en Olivos duró cuatro horas. Macri se fue al filo de la medianoche sin haber comido nada. “Ni un café, solo agua”, se lamentaba. Pero se llevó la certeza de que empezó un mecanismo de escucha más concreto que no tendrá grandes anuncios pero que probablemente sí incluya movimientos en las segundas y terceras líneas del Gobierno. No estuvo en ningún momento el Presidente. “La rosca política no es para él”, dicen a su alrededor.

    Rosario sangra

    Solo Maximiliano Pullaro, el gobernador de Santa Fe, faltó a la cita de ayer en la Rosada. No es para menos. Lo que está pasando en Rosario expone una fisura demasiado compleja del avance de la narco violencia en la ciudad. Nadie le saca de la cabeza al Gobernador que los crímenes de los taxistas son actos terroristas, sólo pensados para atemorizar a la población. Hasta ahora la violencia narco no parecía buscar ese objetivo.

    Pullaro cree que la foto a lo Bukele en una cárcel santafesina desató la masacre. Todo esto sucedió en un contexto de tensión y desconfianza entre Patricia Bullrich y Pullaro. Los dos llegaron a sus puestos orgullosos de lo colaborativos que habían sido en la presidencia de Macri y la gestión de Lifschitz en la batalla narco de la provincia. Ahora no es lo mismo pero la necesidad urgente los volvió a juntar y se convocó al comité de crisis y a la aplicación de la ley de seguridad Interior para convocar a las Fuerzas Armadas en las tareas que avala la ley, El lunes a las 9 de la mañana habrá una conferencia de prensa.

    Final abierto

    Antes de la reunión, el ministro del Interior, Guillermo Francos, tenía una ilusión: lograr una conferencia de prensa con dos o tres gobernadores al finalizar el encuentro en la Rosada para mostrar que se abrió realmente un camino de diálogo. Así pasó. Hubo asistencia perfecta y una reunión de cuatro horas aún cuando hay muchísimo por definir.

    A pesar de la intriga que había generado, Axel Kicillof siempre tuvo decidido estar aunque dilató su respuesta hasta el final. Él nunca dudó. Comandó la estrategia que llevarían los gobernadores peronistas y se sentaron a la mesa.

    Más allá de la tregua que se abrió con el llamado al Pacto de Mayo, esta misma semana varios gobernadores -no sólo peronistas- circulaban proyectos y buscaban avales de los otros mandatarios para aprobar en el Congreso reposiciones económicas a sus provincias derogadas por Milei. Esto es, en palabras fáciles, que la necesidad es tan enorme que ni siquiera lo toman como un desafío al Gobierno. “Entre la necesidad y el maltrato ya nadie sabe bien cómo actuar”, trataba de explicar un mandatario

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