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Desde la terminal de Salta despacharon valijas con 30 kilos de cocaína, pero no subieron al colectivo

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Dos acusados tenían pasajes y despacharon valijas con 30 kilos de cocaína para un viaje de Salta a Tucumán, pero no subieron al micro. El que viajaba era un tercero que monitoreaba, pero se mostraba ajeno a las maletas. En el destino, los que habían despachado el equipaje aparecían y lo retiraban. La maniobra es conocida como “transporte ciego” y busca evitar ser detenido si se descubre el estupefaciente.

El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó a penas de 6 y 7 años de prisión a un policía provincial, su hermano y su pareja como autores del delito de transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, en el marco de una causa en la que en el año pasado fueron descubiertos cuando con pasajes, pero sin subir al micro, despacharon tres valijas con 30 kilos de cocaína para trasladar la droga desde la ciudad de Salta a la de Tucumán.

Las juezas Gabriela Elisa Catalano (presidenta) y María Alejandra Cataldi y el juez Domingo José Batule fijaron una pena de 7 años de cárcel para los hermanos Eduardo y Alfredo Vilte, y de 6 años para la pareja del primero, Viviana Raquel Busto. El tribunal también ordenó el decomiso de un vehículo utilizado para la comisión del delito.

El condenado Eduardo Vilte, al momento del hecho, tramitaba su retiro como miembro de la Policía de la Provincia de Salta.

El caso

El hecho pudo ser descubierto el 7 de abril de 2023, cuando los choferes de un colectivo de larga distancia que cubría el trayecto entre las capitales de Salta y Tucumán se percataron del despacho de tres valijas, cuyos dueños no habían ascendido al micro.

Viviana Raquel Busto

Ante esta situación, los choferes, uno de los cuales vio a una pareja cuando hacía el despacho de las maletas en la bodega, buscaron a los pasajeros en el predio de la terminal de ómnibus, pero no pudieron hallarlos. En razón de ello, decidieron descargar de la unidad y dejarlas bajo resguardo en una dependencia de la empresa de transporte.

Ante la ausencia de reclamo, se reportó el hecho en una comisaría de la zona, lo que activó, a su vez, la intervención de Gendarmería Nacional y del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, la que asumió la investigación y descubrió el transporte de 30 kilos de cocaína en las valijas.

El juicio

Tanto en su alegato de apertura como de cierre, el fiscal explicó Toranzos contó que en la investigación se pudo identificar a los tres imputados, quienes fueron detenidos el 23 de mayo del año pasado, siendo formalizada la investigación penal al día siguiente, ante el juez federal de Garantías N°1, Julio Bavio.

En primero lugar contó que los acusados se trasladaron desde la localidad salteña de General Güemes, distante a unos 50 kilómetros, hasta la ciudad capital para hacer el despacho de las valijas, cuando podrían haberlo hecho en ese municipio que posee su propia terminal.

Para ello, utilizaron un vehículo Volkswagen Fox en el que cargaron las maletas con la droga y fueron descargadas por el policía Eduardo Vilte y su pareja Busto y llevadas hasta la bodega del micro y despachadas como equipaje, momento en la que le mostraron al maletero sus respectivos pasajes, aunque luego, ninguno de ellos dos subió al micro.

El que sí lo hizo fue Alfredo Vilte, quien el día anterior había viajado, también desde General Güemes, para sacar los pasajes. Su rol consistía en viajar como un pasajero mostrándose ajeno a las valijas despachadas, aunque su tarea principal era la de monitorear el equipaje con la droga e informar si la droga llegaba a ser descubierta en algún control.

Según explicó la fiscalía, en paralelo la pareja que había despachado las valijas se volvía a subir al auto VW Fox, seguían en todo su trayecto al micro y una vez arribada la unidad a Tucumán, se presentaban a reclamar las maletas.

Las imágenes exhibidas en el debate fueron categóricas, pues algunas de ellas permitieron hasta identificar a algunos de los acusados no sólo por la vestimenta, sino también por sus rostros.

Las defensas intentaron cuestionar el mecanismo de control de las maletas tras ser retiradas de la unidad y sugirieron la posibilidad de que las mismas fueron “plantadas”. Sin embargo, ello fue descartado por los testimonios del personal de la empresa de transporte, los que no mostraron fisuras en la descripción del lugar y resguardo de las maletas hasta el momento en que Gendarmería Nacional procedió a su secuestro.