La comunidad de San José de Metán despidió con profunda tristeza a “Justicia”, la perra que durante 12 años se convirtió en un símbolo de compañerismo y afecto en el Distrito Judicial Sur. Su fallecimiento generó una ola de mensajes de despedida entre empleados, funcionarios y vecinos que la vieron crecer y formar parte de la vida cotidiana del edificio judicial.
La historia de “Justicia” comenzó hace más de una década, cuando apareció sola, con apenas dos meses de vida, sobre la vereda del Distrito Judicial. Lejos de ser ignorada, fue recibida por el personal de seguridad, que le brindó alimento, agua y un lugar donde resguardarse. Desde ese momento encontró un hogar y un nombre que la acompañaría para siempre.
Con el paso de los años, la perra pasó a ser una presencia inseparable dentro del edificio. Durante las noches acompañaba las recorridas del personal de seguridad y, en el transcurso del día, recorría oficinas en busca de caricias y del afecto que nunca le faltó entre empleados, magistrados y trabajadores judiciales. Quienes compartieron jornadas con ella recuerdan también una de sus costumbres más particulares: cuando no quería subir o bajar por las escaleras, esperaba pacientemente el ascensor para desplazarse por el edificio.
La proteccionista Carina Scocco Schugart recordó en las últimas horas la historia de “Justicia” y destacó el compromiso de quienes la cuidaron durante toda su vida. En los últimos meses había enfrentado una compleja cirugía en la que debieron amputarle una de sus patas delanteras. Gracias a la dedicación de Alejandra, Marta, Victoria y del personal de maestranza y seguridad logró recuperarse y continuar con su rutina, rodeada del cariño de quienes nunca dejaron de acompañarla.
Sin embargo, el pasado viernes, “Justicia” falleció mientras descansaba en la casita que durante años fue su refugio dentro del predio judicial.
Su historia trascendió por representar una verdadera segunda oportunidad para un animal abandonado que encontró un hogar gracias a la solidaridad y el compromiso de muchas personas. Hoy, su recuerdo permanece vivo entre quienes compartieron más de una década de afecto con una compañera fiel que dejó una huella imborrable en el corazón del Distrito Judicial Sur y de toda la comunidad metanense.







