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Raid de violencia machista y terror familiar: atacó a dos exparejas y a su excuñada y va directo al penal

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Hands holding the bars

El agresor, de 29 años, acumuló seis imputaciones por golpes y amenazas contra tres mujeres de su entorno. En juicio abreviado admitió su culpabilidad y fue condenado a prisión efectiva.

Un patrón sistemático de agresiones físicas, insultos y amenazas que sembró el miedo en tres mujeres distintas. La espiral de violencia machista desplegada por un sujeto de 29 años en la capital salteña llegó a su fin en los tribunales, donde la Justicia le cerró el paso y ordenó su inmediato encierro en la cárcel de Villa Las Rosas.

En una audiencia fijada por la Oficina de Gestión Judicial (OfiJu), el juez del Distrito Centro, Guillermo Pereyra, condenó al imputado a la pena de 6 meses de prisión de ejecución efectiva, luego de que este confesara plenamente los hechos y las partes arribaran a un acuerdo de juicio abreviado.

Tres víctimas, seis delitos

La causa reflejó una conducta violenta recurrente y sostenida en el tiempo. El condenado llegó al banquillo procesal acusado de tres episodios independientes cometidos en distintas oportunidades en la ciudad de Salta, teniendo como víctimas a dos mujeres con las que había mantenido relaciones de pareja y a una excuñada.

En la causa intervino la Fiscalía Penal 1 de Violencia Familiar y de Genero, encabezada por Verónica Simesen de Bielke y representada en la audiencia por el auxiliar fiscal Martín Marchetti. La fiscalía logró sostener la acusación en concurso real por: 3 hechos de amenazas hacia la integridad física de las damnificadas; 2 hechos de lesiones leves agravadas por la relación de pareja y por mediar violencia de género y 1 hecho de lesiones leves agravadas por mediar violencia de género.

Ruta al penal

Tras la confesión lisa y llana del acusado sobre los brutales ataques físicos y las intimidaciones verbales proferidas contra su entorno familiar y exparejas, la Justicia determinó que la única respuesta posible para resguardar la integridad de las víctimas era el cumplimiento de una pena tras las rejas, rechazando cualquier beneficio de ejecución condicional.