Las últimas unidades comenzarán a guardarse a las 22:30 de este jueves. El gremio ratificó un paro total para el viernes 14 tras el fracaso paritario. Choferes denuncian discriminación salarial respecto a Buenos Aires, donde los sueldos superan los dos millones de pesos.
Las calles salteñas se alistan para un silencio forzado. A partir de las 22:30 de este jueves, el rugido habitual de los motores del transporte urbano e interurbano comenzará a apagarse de forma paulatina, dejando a miles de usuarios a contrarreloj para regresar a sus hogares antes de que la ciudad quede completamente desierta.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificó la medida de fuerza para este viernes 14 de agosto en respuesta a la falta de respuestas en las paritarias. Sin una propuesta concreta sobre la mesa, el servicio quedará paralizado desde el primer minuto del viernes.
Gerónimo Requena, secretario de Prensa de UTA Salta, confirmó la suspensión del servicio y detalló la logística previa al paro:
“Las últimas unidades deberán retirarse del circuito alrededor de las 22:30 de este jueves para garantizar que los trabajadores puedan regresar a sus unidades de origen antes del inicio formal del paro a las 00:00”, precisó el dirigente sindical.
El eje del conflicto radica en la profunda brecha de ingresos entre los choferes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y los del interior del país. Mientras la cámara empresaria porteña ya selló un acuerdo que lleva las escalas por encima de los $2.000.000, en las provincias la negociación permanece estancada.
Números de la protesta
Actualmente, el cuadro salarial en la provincia refleja marcadas diferencias frente a la capital nacional:
- Sueldo básico inicial: Un chofer ingresante en Salta percibe cerca de $1.545.000.
- Básico de referencia: Sumando adicionales y conceptos fijos, ronda los $1.700.000.
- Reclamo gremial: Equiparación directa con los haberes del AMBA.
“En el Gran Buenos Aires ya llegaron a un acuerdo y nosotros todavía no hemos podido acordar absolutamente nada. No hay ningún tipo de ofrecimiento por parte de las empresas del interior”, cuestionó Requena.
Salvo que una intervención gubernamental de último momento aplique la conciliación obligatoria, la jornada del viernes obligará a miles de salteños a rediseñar sus rutinas frente a un transporte público totalmente paralizado.







