Carlos “Conejo” Martínez, exintendente de Aguas Blancas, continúa prófugo luego de escapar el sábado, cuando fuerzas federales se disponían a detenerlo en el marco de una investigación por asociación ilícita y lavado de activos de origen delictivo.
El procedimiento terminó revelando una situación inesperada: Martínez era uno de los principales objetivos de los allanamientos, pero cuando los efectivos llegaron para concretar su detención, ya no estaba.
Según información, la causa tiene 14 personas imputadas. Varios de los acusados permanecen detenidos, mientras que otros cuatro continúan en libertad, aunque sujetos a distintas medidas restrictivas.
La sospecha: ¿quién le avisó?

Uno de los puntos que ahora concentra la atención de los investigadores es cómo Martínez logró anticiparse al operativo.
La hipótesis bajo análisis es que el exintendente habría recibido información sobre el procedimiento antes de que las fuerzas federales llegaran hasta él. Con ese dato, habría tenido tiempo suficiente para abandonar el lugar y evitar la detención.
La investigación deberá establecer si existió una filtración y, en ese caso, de dónde salió la información y quién pudo haberla proporcionado.
En paralelo, los investigadores buscan reconstruir la mecánica del presunto entramado económico: de dónde provenían los fondos, cómo se habrían movilizado y qué vínculos podrían existir con actividades de narcotráfico o contrabando.
El operativo y una fuga que cambió el escenario
NORTE YA había informado el sábado sobre el despliegue de las fuerzas federales y los allanamientos realizados en distintos puntos.
En ese momento todavía no había trascendido que Martínez había conseguido escapar. Con el avance de las actuaciones, su nombre quedó ubicado entre los principales objetivos de la investigación y ahora es buscado para quedar a disposición de la Justicia.
La causa intenta determinar no solamente la procedencia del dinero investigado, sino también la estructura que habría permitido su circulación y eventual blanqueo.
Un antecedente que vuelve a quedar bajo la lupa
La situación judicial de Martínez no es nueva.
El exintendente ya había sido condenado a un año y dos meses de prisión efectiva y cuatro años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, luego de admitir su responsabilidad en hechos vinculados con la manipulación de información confidencial relacionada con el crimen de su hermano.
De acuerdo con aquella causa, Martínez había recibido y difundido información reservada y posteriormente utilizó esos datos para borrar información de sus dispositivos e influir sobre testigos.
Ahora, con una nueva investigación en marcha y una orden de detención que no pudo concretarse, el exjefe comunal permanece prófugo mientras la Justicia intenta determinar cómo funcionaba el circuito del dinero, quiénes integraban la presunta organización y, especialmente, cómo consiguió anticiparse al operativo federal.



