Desde el sector apuestan a congelar los precios para no perder clientes.
Las carnicerías argentinas atraviesan una de las crisis más severas de las últimas décadas, lo que obliga a los comerciantes a adoptar una estrategia extrema: resignar aumentos en los mostradores pese a la suba de sus costos estructurales.
En un relevamiento de la Agencia Noticias Argentinas por carnicerías de Buenos Aires, comerciantes coincidieron en que “la caída de las ventas en un año fue del 40%”, a pesar de las promociones y las ofertas que realizan cada mes para subsistir.
“Aguantamos como se puede, lo peor es que nos acostumbramos a esta realidad. Los clientes piden de todo, pero compran la tercera parte de lo que se llevaban el año pasado. Además, para trabajar, nos complica y mucho el aumento de los alquileres y de los servicios”, sostuvo Antonio Lozano, trabajador de la carne con más de 20 años en el rubro. “La sensación de ahogo es bastante grande. No hay ninguna posibilidad de que alguien que ponga un negocio y tenga empleado crezca. Yo, gracias a Dios, puedo seguir porque estoy solo”, agregó.
En tanto, Emmanuel Lapetina, dueño de un frigorífico y carnicerías que están ubicadas dentro del Mercado Central, detalló: “En este último tiempo todo se agravó, en cuanto a ventas estamos comparativamente un 40% menos en kilos con el año pasado. A estos niveles, está muy difícil sostener el volumen porque sigue muy deprimido el bolsillo de la gente”.
Por su parte, Carlos “Nucho” Príncipe, carnicero con medio siglo de experiencia, comentó que la crisis lo afecta, pero que tiene esperanza en que la situación va a mejorar. “Vamos mal, pero vamos bien. Vamos mal porque cayeron las ventas, pero vamos bien porque hay mercadería de sobra. Yo he pasado momentos muy tristes donde no se conseguía nada para vender”, indicó.



