Un joven de 19 años sufrió un traumatismo de cráneo tras caer de una motocicleta durante la madrugada del domingo. Una vecina denunció que el muchacho permaneció más de una hora en el hospital Nicolás Lozano sin recibir la atención que necesitaba, debido —según su relato— a la ausencia del médico de guardia y a trabas para concretar el traslado. El episodio abre interrogantes sobre la respuesta del sistema de emergencias.
La desesperación de una familia y el reclamo por una atención médica que, según una denunciante, nunca llegó a tiempo quedaron en el centro de una grave acusación contra el funcionamiento de la guardia del hospital Nicolás Lozano, en La Merced.
El episodio ocurrió durante la madrugada del domingo, luego de que un joven de 19 años protagonizara un siniestro vial sobre calle 25 de Mayo. De acuerdo con la información difundida, el motociclista perdió el control del rodado al derrapar sobre una superficie con agua servida y moho. Viajaba junto a una adolescente y ninguno de los dos llevaría casco.
Tras la caída, el muchacho golpeó su cabeza y quedó inconsciente, con un traumatismo de cráneo y una importante pérdida de sangre. La joven habría sufrido lesiones de menor gravedad y fue quien pidió ayuda a su madre, que se comunicó con el sistema de emergencias 911.
La espera en la guardia y la ausencia del médico
La denunciante relató que, tras el llamado de emergencia, se habrían registrado dificultades de comunicación entre el SAMEC y el hospital. Según su testimonio, le informaron que no podían establecer contacto con el nosocomio y que no había una ambulancia disponible. En medio de la incertidumbre, afirmó que transcurrieron aproximadamente 20 minutos.
Finalmente, el joven fue trasladado al hospital Nicolás Lozano. Pero, según la mujer, la preocupación se transformó en indignación cuando el paciente ingresó a la guardia y el personal de enfermería habría advertido que debían esperar el regreso del médico.
“¿Cómo que vuelva el doctor? Si debería estar en la guardia”, cuestionó la vecina, quien aseguró que pasaron otros 20 o 25 minutos sin que el profesional se presentara.
La denunciante también sostuvo que, cuando finalmente llegó, el médico habría mostrado una actitud que consideró poco predispuesta ante la urgencia. Estas afirmaciones forman parte de su relato y deberán ser contrastadas con la versión de las autoridades sanitarias y del personal involucrado.
Un traslado que tampoco habría sido inmediato
La situación, según la mujer, no terminó con el ingreso del joven al establecimiento. La denunciante aseguró que, pese al cuadro que presentaba, el traslado a un centro de mayor complejidad no se concretaba porque faltaba la autorización de un supervisor.
A ese inconveniente se habría sumado la falta de un móvil policial para acompañar el desplazamiento, por lo que —según su versión— debieron solicitar colaboración a Cerrillos.
“Estuvimos una hora y veinte con el chico desangrándose en el hospital”, expresó la mujer, al describir el tiempo que, según su testimonio, transcurrió desde la llegada del paciente hasta que pudo avanzar la atención y la gestión del traslado.
La gravedad de lo denunciado plantea interrogantes sobre la coordinación entre los servicios de emergencia, la disponibilidad de ambulancias, los mecanismos de autorización para derivaciones urgentes y la cobertura efectiva de la guardia médica.
Un hospital en obras y preguntas que exigen respuestas
El reclamo se produce mientras el hospital Nicolás Lozano atraviesa trabajos de refacción que, según la información difundida, obligaron a suspender las internaciones y trasladar los consultorios externos a edificios anexos. Las obras tendrían un plazo previsto de finalización hacia mediados de 2027.
Sin embargo, la existencia de trabajos edilicios no permite establecer, por sí sola, si tuvieron incidencia en la atención del joven. Para esclarecer lo ocurrido será necesario conocer cómo se organizó la guardia durante esa madrugada, qué asistencia recibió el paciente, cuándo se dispuso su derivación y cuáles fueron los motivos de la demora denunciada.
Hasta el momento, en la información aportada no consta una respuesta oficial del hospital ni del Ministerio de Salud Pública sobre el episodio.
La denuncia deja una pregunta central: ¿por qué, según el relato de una testigo, un joven con un traumatismo de cráneo y una importante pérdida de sangre habría tenido que esperar tanto tiempo para recibir atención y ser trasladado?
La respuesta deberá surgir de una revisión de lo ocurrido y de las explicaciones de las autoridades responsables. En una emergencia, cada minuto puede ser decisivo.



