Quince años después, el caso deja al descubierto una trama de fondos estatales, controles vulnerados y responsabilidades políticas. Las penas dictadas vuelven a poner en debate la demora judicial y la magnitud del daño provocado al patrimonio público.
Esta foto que voy a mostrar abajo generó corrupción, generó un proyecto de viviendas sociales, y hubo 1300 cheques rechazados. Si vos librás un cheque sin fondos, te inhabilitan. Acá hubo 1300 cheques hasta que empezaron a sonar las alarmas y frenaron el proyecto. Tuvo que llegar la sangre al río. Hasta que no se transformó en un escándalo, esto no paró. Y venía del gobierno de Cristina.
Hoy, después de 15 años, es una vergüenza el tiempo que se tardó y cuáles fueron las condenas, de menos de tres años. Condenaron a los hermanos Pablo y Sergio Schoklender, a José López, secretario de Obras Públicas; y a Abel Fatala, exsubsecretario de ese organismo, a menos de tres años de prisión por administración fraudulenta en actos de corrupción vinculados a cientos de millones de pesos. Si hoy tuviéramos que actualizar la cifra, no sabríamos la cantidad de millones de dólares que fue.
Todo esto es Sueños Compartidos. ¿Te acordás? Memorias de la corrupción.
La extraña pareja
Se conocieron cuando él estaba preso en Devoto y ella lo va a visitar. Se fascinan mutuamente. Él se fascina con su carácter, ella casi lo trata como a un hijo. Fijate los roles: el hijo que ella ya no tenía. Y ella también siente admiración por él, por el empuje, por la iniciativa que tiene. Le dice: vos estás para más, no podés estar adentro. Empiezan a generar procedimientos legales. Empiezan las salidas transitorias. Y el final de la película es que él se mete a administrar y ayudar en la organización Madres de Plaza de Mayo.
¿Cómo le vende Hebe de Bonafini a Cristina y a su gobierno que los Schoklender eran desarrolladores de viviendas sociales? No lo sabemos.
Esa foto tenía un recorrido largo: un vínculo rarísimo entre Schoklender, su hermano Pablo -condenados que purgaron condena por doble parricidio- y Hebe de Bonafini. Esa extraña pareja produjo un desfalco al erario público de cientos de millones de pesos.
Aviones, mansión y un yate sin velas
Fue tan escandaloso lo que produjo Sueños Compartidos, que Schoklender tenía dos aviones que él decía que eran para visitar las obras en todo el país. Obras compulsivas: si los intendentes querían ese plan de viviendas, no podían hacer una licitación. Era obligatorio contratar a Sueños Compartidos. Esto estaba decretado por el gobierno y el ministerio gigante de Planificación. Y no entendemos por qué Julio De Vido, según este fallo, no sabía absolutamente nada. De hecho, salió inocente de esta causa.
Schoklender apareció con una casa inmensa rodeada de un parque de 14.000 metros cuadrados. Tenía autos deportivos. Y en un momento hasta se compró un yate de U$S400.000. ¿Pero qué le faltaban? Las velas.
Y en una escena imaginaria y siniestra, Sergio Schoklender la mira a Hebe y le dice: necesito velas, quiero armarlas con tu pañuelo blanco. Y Hebe le da el pañuelo blanco. Ahí se une la Vaca Sagrada -los organismos de derechos humanos- en asociación con un parque de la ciudad, con un tipo con antecedentes dudosísimos, y se arma el barco, el yate de la corrupción.
Esto es una escena imaginaria y simbólica, en donde Hebe de Bonafini mancha su pañuelo blanco y mancha a todos los organismos de derechos humanos, aportando y encubriendo esto -si es que no sabía-, porque Hebe de Bonafini también muere procesada.
Fue tan grande el escándalo, tan incómodo. Cristina intentó proteger a Hebe de Bonafini todo lo que pudo. Pero en un momento hasta Estela de Carlotto se incomodó. “Lo de la Universidad de las Madres nos mancha, nos gritan ladronas”, dijo en una entrevista en 2014. Así marcó diferencias con Hebe de Bonafini.
Esto fue terrible y ocurrió en la Argentina. Así fue como se usaron los organismos de derechos humanos -y lo que representaba Hebe de Bonafini para el kirchnerismo- para generar negocios corruptos, que en principio usufructuaron los Schoklender, pero seguramente muchos más de ese entorno. Fueron cientos de millones.
El truco de siempre
¿Cómo termina esta historia horrible? Con los organismos de derechos humanos manchados y el gobierno kirchnerista apelando a un truco que ya conocíamos con Ciccone. ¿Recuerdan que cuando Boudou y sus amigos fueron por Ciccone fue muy grande el escándalo? En un momento decidieron la estatización de Ciccone.
Paradojas del destino, memorias de la corrupción: a la sesión del Senado para estatizar Ciccone la encabezaba el vicepresidente de la Nación, Amado Boudou. Mirá la ironía del destino. Estaban en sesión para estatizar Ciccone, por el enchastre de corrupción que había sido, y el que encabezaba la sesión, como si nada ocurriera ni nada tuviera que ver, era el propio Amado Boudou.
En la misma sintonía y en la misma lógica, el kirchnerismo resolvió estatizando la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, que tenía serios problemas de administración y financiamiento. Del mismo modo en que los Schoklender generaron un daño y dejaron muertos, también nos dejaron un muerto por el lado del erario público. Esa estatización de la Universidad de las Madres se cargó los impuestos de todos los argentinos.
Hoy, tarde y con un fallo absolutamente objetable, se les da castigo, pero muy leve, a quienes formaron parte de esa administración fraudulenta.
El juez que bailó el tango de la corrupción
Cierro evocando al juez que bailó el tango de la corrupción: Norberto Oyarbide. Fue salvado de un juicio político por su participación en aquel prostíbulo masculino, ¿lo recuerdan?
El mismo día de las torres, el 11 de septiembre, mientras estallaban los atentados contra las Torres Gemelas y el mundo miraba lo que pasaba en Manhattan, el Senado peronista, de mayoría peronista, salvaba a Oyarbide del juicio político que lo hubiera sacado del juego.
Oyarbide, en agradecimiento, salvó al peronismo y a los diferentes presidentes durante larguísimos años posteriores. También fue el primero que tuvo esta causa, la de Sueños Compartidos, y lo que hizo fue meterla en el freezer y vaciarla de pruebas.
Ahora nos llegan los resultados: magrísimas condenas por este olvidable y truculento caso de corrupción.



