Estudios comienzan a desentrañar cómo influye la obesidad en el COVID-19

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Puesto que las tasas de obesidad siguen aumentando en Estados Unidos, su influencia en la COVID-19 es un problema científico delicado. Una oleada de estudios recientes ha demostrado que las personas con sobrepeso son más susceptibles que otras a sufrir episodios graves de la enfermedad. Asimismo, en los experimentos con células de animales y de seres humanos, se ha demostrado cómo el exceso de grasa puede desestabilizar el sistema inmunitario.

No obstante, la relación entre la obesidad y la COVID-19 es compleja, y hay muchas incógnitas por resolver. El sobrepeso tiende a ir de la mano con otras enfermedades, como la hipertensión y la diabetes, que pueden hacer que sea más difícil combatir la COVID-19. La obesidad también afecta de manera desproporcionada a las personas que se identifican como negras o latinas, las cuales están en un riesgo mucho mayor que otras de contraer la COVID-19 y fallecer por esta causa, en gran medida debido a su exposición al virus en sus lugares de trabajo, al acceso limitado a la atención médica y a otras desigualdades vinculadas con el racismo sistémico.

 Además, las personas con sobrepeso deben lidiar con un estigma constante relacionado con su apariencia y su salud, incluso por parte de los médicos, lo que pone más en riesgo su pronóstico.

“Una nueva pandemia se está desplegando además de la epidemia en curso”, señaló Christy Richardson, endocrinóloga del SSM Health en Misuri. En cuanto a los efectos que tiene la obesidad en esta enfermedad infecciosa, señaló: “Todavía estamos aprendiendo, pero no es difícil entender la manera en que el cuerpo se abruma”.

La correlación entre la COVID-19 y la obesidad es preocupante. En un estudio publicado el mes pasado, los investigadores descubrieron que las personas obesas que contraían el virus tenían más del doble de probabilidades de terminar en el hospital, y que existía una probabilidad casi del 50 por ciento de que fallecieran a causa de esta enfermedad. Otro estudio, que aún no ha sido evaluado por expertos, mostró que de casi 17.000 pacientes hospitalizados por COVID-19 en Estados Unidos, más del 77 por ciento tenía obesidad o sobrepeso.

Los especialistas señalaron que parte de la amenaza que plantea la obesidad es una cuestión mecánica: por ejemplo, las grandes cantidades de grasa pueden comprimir la parte inferior de los pulmones, lo que les dificulta expandirse cuando la persona inhala. También parece que la sangre de las personas obesas tiene más propensión a coagularse, obstruyendo los vasos sanguíneos delicados de todo el cuerpo y privando de oxígeno a los tejidos.

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