Beatificaron en Orán a los Mártires del Zenta

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Fueron beatificados hoy en Orán Los Mártires del Zenta, Don Pedro Ortiz de Zárate y el Padre Juan Antonio Solinas.

Según algunos medios oranenses más de 10 mil personas se congregaron en el parque de la familia para seguir la ceremonia encabezada por el enviado del Papa Francisco, que llegó de Roma, el cardenal Marcello Semerano, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Los principales concelebrantes fueron el nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Miroslaw Adamczyk; el obispo de San Ramón de la Nueva Orán, monseñor Luis Antonio Scozzina OFM; y el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Aurelio Poli.

Concelebraron también el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Vicente Ojea; el obispo de Jujuy, monseñor César Daniel Fernández; el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello; el arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Daniel Colombo; el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez y su obispo auxiliar, monseñor Roberto Ferrari; el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap; el arzobispo emérito de Mendoza, monseñor José María Arancibia; el obispo de Santiago del Estero, monseñor José Vicente Bokalic CM y su obispo auxiliar, monseñor Enrique Martínez Ossola; el obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña, monseñor Hugo Barbaro; el obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego; el obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SVD; el obispo de Concepción, monseñor José Antonio Díaz; el obispo de La Rioja, monseñor Dante Gustavo Braida; el obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Luis Zordán MSsCc.

Los demás concelebrantes fueron el obispo de San Martín, monseñor Martín Fassi; el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ; el obispo de Avellaneda Lanús, monseñor Marcelo Julián Margni; el obispo castrense y delegado episcopal para las Causas de los Santos, monseñor Santiago Olivera; el obispo de Nuoro, diócesis de la que era originario el padre Solinas, monseñor Antonello Mura; el obispo prelado de Humahuaca, monseñor Félix Paredes Cruz CRL; el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor José María Baliña; el obispo prelado emérito de Humahuaca, monseñor Pedro María Olmedo Rivero CMF; el obispo emérito de Concepción, monseñor José María Rossi OP; el secretario del cardenal Semeraro, monseñor Gianpaolo Rizzotti y sacerdotes presentes.

En el comienzo de la celebración, el obispo de Orán junto con la postuladora de la causa, se dirigieron al cardenal Semeraro para pedir en su nombre al Santo Padre, que inscriba en el número de los beatos a los siervos de Dios Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas SJ, y leyeron una reseña biográfica de ambos sacerdotes. 

Seguidamente, fue leída la carta apostólica enviada por el Santo Padre Francisco, que declara beatos a los Mártires del Zenta, y fue descubierta la imagen oficial de la beatificación, entre aplausos de la multitud presente a los nuevos beatos. Luego fue entonado el himno dedicado a los Mártires. Su fecha litúrgica será el 27 de octubre, día de su paso al Cielo.

La homilía estuvo a cargo del cardenal Semeraro, que se refirió a la historia del martirio de los nuevos beatos, “lejana en el tiempo, pero singularmente por algunos detalles sangrientos, también lejana de nuestra sensibilidad”. Cuando se trata de los perseguidos y ejecutados por odio a la fe o por la justicia practicada por amor a Cristo, señaló, “emerge una nueva clave de lectura, que Tertuliano expresó con esta clásica sentencia: ‘La sangre de los cristianos es una semilla'”.

“Lo que da valor a la muerte, es la muerte del santo de los santos, es decir del Señor, la primera semilla de la que ha germinado la Iglesia. Cristo se hacía semilla y germinaba la Iglesia”, afirmó. “Esto es precisamente lo que hoy estamos celebrando, con el martirio de los beatos mártires Pedro y Juan Antonio. Estamos celebrando la primavera de la Iglesia”, sostuvo.

“El martirio de nuestros dos beatos, nos resulta bien conocido”, consideró. “Fueron el uno y el otro, ministros de la primera evangelización. Del beato Pedro, natural de esta tierra argentina, se podría decir lo que decían de Tomás Moro: fue un hombre para todas las épocas. Testigo de Cristo, buen político, buen marido, buen padre, luego un excelente sacerdote, que conocía bien a los indios y los defendía”.

“En cuanto al beato Juan Antonio, él era italiano, natural de Cerdeña, ingresó a la Compañía de Jesús e inmediatamente después de su ordenación sacerdotal llegó aquí dedicándose también a la evangelización de los indios. Al respecto, los testimonios han destacado su generosa entrega a sus necesidades, tanto espirituales como materiales, así como la atención pastoral en favor de españoles que habitaban aquí. Fue el impulso misionero el que los condujo a un encuentro mutuo, juntos se pusieron al servicio del Evangelio y fueron fieles hasta el derramamiento de su sangre”.

El pasado 13 de octubre el Papa Francisco había autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar los Decretos relativos al martirio de los Siervos de Dios, Pedro Ortiz de Zárate, sacerdote diocesano, y Juan Antonio Solinas, sacerdote profeso de la Compañía de Jesús.

Los denominados Mártires del Zenta realizaban su labor misionera en la zona entre Tobas, Mocovíes y Mataguayos en 1683 fecha en la que fueron asesinados.

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