Mientras critica a EEUU, Alberto Fernández trabaja para traer a Joe Biden a la Argentina. Por Edgardo Alfano

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    El Presidente busca que su par estadounidense visite nuestro país en diciembre, al mismo tiempo que cuestionó en duros términos su política exterior.

    Alberto Fernández está seguro de qué no pagará ningún costo en su relación con los Estados Unidos por el discurso que pronunció en la Cumbre de las Américas, con fuertes críticas al presidente Joe Biden, a su antecesor Donald Trump y a la política exterior de ese país.

    Fernández habló en Los Ángeles como titular de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y El Caribe (CELAC) e hizo una cerrada defensa de Venezuela, Cuba y Nicaragua, marginados de la cumbre por el propio Biden por ser considerados, sus gobiernos, dictaduras que violan los derechos humanos, entre otras cuestiones.

    En la CELAC hay distintas posiciones, pero lo cierto es que el presidente argentino mantiene con las tres naciones una estrecha relación en la región. Y, al igual que Cristina Kirchner, hace alarde de ello sin importar los costos.

    Para prueba basta un botón. Horas después de su discurso y de haberle dicho a Biden en la cara que el país anfitrión de la Cumbre “no otorga la capacidad de imponer un derecho de admisión”, apareció el venezolano Nicolás Maduro para elogiar a Fernández.

    Lo hizo desde un lugar muy especial, Irán, a dónde fue para ratificar la alianza estratégica con ese país, que mantiene protegidos dentro de sus fronteras a los ciudadanos acusados por el sangriento atentado contra la AMIA en 1994.

    Pero no solo Venezuela es quien mantiene sólidos vínculos con Irán. Nicaragua también está en esa línea. Sin embargo, esas alianzas no parecen molestarle al Presidente y menos aún a Cristina Kirchner que siempre privilegió esa política exterior, dentro o fuera de la Casa Rosada.

    Es la misma política que lleva a buscar acuerdos con China y Rusia, sin importar el pago de costo alguno, cómo quedó de manifiesto con la invasión a Ucrania y los crímenes de guerra cometidos por los militares de Vladimir Putin.

    Al gobierno argentino le costó (y mucho) condenar a Rusia y la mayor parte de las veces navegó a dos aguas. Además, todavía resuena el mensaje de Fernández a Putin para que la Argentina sea la “puerta de entrada” de Moscú a América Latina y el ofrecimiento de nuevos negocios a China en el país.

    El problema es que, en paralelo, Fernández busca una alianza estratégica con Biden. Después de todo, Estados Unidos es una pieza clave en política internacional, comenzando con el poder que tiene dentro del FMI.

    En ese marco se hará la cumbre bilateral entre estos dos presidentes, a fines de julio en Washington. Hay muchos temas que interesan a ambos países, desde el comercio bilateral hasta el cambio climático. Y por supuesto, el tema de los derechos humanos cuyo respeto no abunda para nada en los aliados del gobierno Argentino.

    Además, Fernández hará todo lo posible para asegurar la presencia de Biden en la cumbre de la CELAC prevista para el inicio de diciembre en Buenos Aires. Fue el desafío que le lanzó al anfitrión de Los Ángeles, que rápido de reflejos aceptó la invitación.

    Claro que para que eso se concrete habrá todavía mucho por negociar, sobre todo porque en la Argentina estarán presentes los jefes de gobierno de los mismos países a los que Biden les impidió visitar su país.

    Jugar a dos puntas suele tener sus costos en política internacional, sobre todo si se trata de naciones tan vulnerables, por su situación económica, como la Argentina.

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